
Después de algunos meses en los que fue cogiendo fuerza le limpié la madera y fui tan solo pinzando ya que temía que si metía alambre pudiera cargarme alguna ramita.

Después de un año decidí trasplantarlo, tenía entendido que son delicados de raíz pero la verdad es que no se resintió demasiado al pasarlo a esta maceta bastante más pequeña.

Una vez ubicado en su nuevo tiesto llegó el momento de darle alguna formación. Con algo de miedo al principio le coloqué algunos alambres y le di la forma que veis más abajo.

Aunque quedó un poco peladete, en agosto ya había vuelto a coger fuerza y presentaba este aspecto. No se aprecia bien el giro que hace la madera pero como he dicho, no es feo para ser un romero de estas tierras.

Este año le ha tocado cambiar de dueño, así que hace unos días viajó para Asturias...... estoy seguro que su nuevo propietario sabrá darle los cuidados necesarios para que continue su evolución hasta ganarse el nombre de "bonsái".
saludos.





