Llegamos al final de este viaje que ha durado 3 semanas inolvidables. La mañana comenzó en Taisho-en con la descarga de los arboles que venían del mercadillo de la Kokufu, en parte no vendidos y en parte comprados allí por Oyakata.
Despues Jose y yo nos dedicamos a eliminar la floración de este prunus.
Y como último trabajo en el vivero, ayudé al maestro a hacer algunos injertos en arces.
Esto tan poco común que habéis visto se hace para que la eliminación de esa rama tan gruesa no propicie la retirada de savia del tronco, más adelante se cortará por completo.
Casi a punto de irnos a comer, Jose y yo le regalamos a Asanuma San un juego de gubias que le vendrán muy bien en sus trabajos con arboles pequeños. Creo que es una persona magnífica y sin duda de lo mejor que he encontrado en este viaje. Siempre estuvo atento con nosotros y de vez en cuando soltaba alguna perlita desinteresadamente que vendrá muy bien en el futuro. Por la cara que puso, creo que le gustó el regalito. :)
Para rábia de la señora, Oyakata le dejó en frente uno de los arboles que trabajé para que lo tomase como ejemplo. No es que lo considere un gran trabajo ni mucho menos pero en ese momento me sentí victorioso.
Mi fiel amiga, hacía años que no montaba tanto en bicicleta y tengo que decir que hasta le cogí el gustillo a pasear en ella.
Una última fotografía de las vistas desde Taisho antes de irme..
Despues, como comenté en el post anterior, Oyakata nos llevo a comer a un restaurante donde "nos pusimos las botas" despues de tantos días de arroz. Cuando comimos, Jose y Asanuma me llevaron a la estación de tren. Próximo destino: Tokio.
A la mañana siguiente salida desde Narita, por delante 10 horas de vuelo hasta llegar a Helsinki.
Y un último vistazo antes de despegar, aqui se te encoge un poco el estomago y no es precisamente por el despegue.
Helsinki tan cual lo dejé, con nieve hasta arriba. Con un poquito de retraso salió el avión dirección Barcelona, última parada..
Con esto termino los post sobre mi estancia en Japón. Visto desde fuera puede parecer incluso facil hacer un viaje de este tipo pero para gente como yo conlleva un gran esfuerzo y no es nada simple, aun así y a pesar de que hay momentos en los que piensas "que hago yo aqui", recomiendo a todo el que pueda que visite el país, sin duda, no lo olvidará facilmente.
Y la verdad es que diría muchas cosas más a cerca de esta "aventura" pero posiblemente me dejaría cosas importantes, tan solo quiero dar las gracias a todos los que de una manera u otra me apoyaron para realizarla y han estado siempre ahí, a Jose Acuña que se portó magnificamente bien conmigo y me enseñó infinidad de cosas y por supuesto a todos vosotros por las visitas diarias que habéis hecho al blog......
Saludos.