lunes, 12 de enero de 2009

ALGO FÁCIL, CHLOROPHYTUM COMOSUM.

Aunque tiene un nombre algo extraño, en realidad son las cintas de toda la vida, esas que las madres suelen tener en casa y que llevamos viendo desde pequeños.

No requiere grandes cuidados, tan solo un riego normal y no demasiado sol directo, la reproducción se realiza por medio de los hijuelos que produce, se cortan y pueden ir directos a otro tiesto ya que disponen de sus propias raíces.

En mi caso utilicé el hijuelo de una de las plantas que tenía por casa, lo corté y lo pasé a una pequeña maceta de planta de acento, mí idea era mantenerlo ahí durante un tiempo pero no pasó mucho hasta que la planta desbordó la maceta.



Así que lo pasé a otra un poco más grande y en mi opinión más apropiada, ahí ha estado desde mayo de 2007.



Es sorprendente el crecimiento de esta planta y a su vez la capacidad que tiene para aguantar sin marchitarse en una pequeña maceta.




La siguiente fotografía es de la exposición de Cerdanyola, no queda mal si se expone en una mesa alta para poder lucir los múltiples hijuelos que genera.




Este fin de semana la he sacado del tiesto para comprobar como andaba de sustrato, en realidad todo este post era simplemente para enseñaros la cantidad de raíces que puede llegar a crear.




Como veis las raíces han desplazado todo el sustrato que había en la maceta, he aprovechado también para eliminar todas las hojas viejas y los hijuelos, esto viene bien para que estos no sigan absorviendo de la planta y pueda recuperarse. La idea es volver a plantarla en la misma maceta pero un poco más alta, con akadama en el fondo, así nuevas raíces crecerán hacia abajo y las de arriba empezaran a endurecerse dando una apariencia más envejecida a la planta, que es al fin y al cabo, lo que se persigue.

saludos.

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