Era un viaje que teníamos pendiente desde hace tiempo. Además de poder estar en plena naturaleza, lo cual a todos los aficionados nos gusta, había especial interés en poder ver de primera mano las sabinas rastreras que se encuentran en el ultimo tercio de la montaña. Es difícil encontrar juníperus sabina por aquí, así que la caminata merecía la pena.

En la parte más alta de la sierra todavía podemos ver nieve aun sin derretir a pesar de las fechas en las que estamos.
Pudimos ver gran variedad de pinos con las formas características de alta montaña. Ramas hacia abajo por efecto del peso de la nieve.
A pesar de que el parque natural tiene una red de sendas para facilitar la subida a los visitantes, nosotros optamos por el camino más....complicado.
Al ser la zona umbría de la sierra, había gran cantidad de musgos entre las grietas de las piedras.
Una vista a mitad de montaña. El pueblo de María al fondo.
El "ceterach officinarum" se prodiga mucho por esta zona, vive entre las grietas de las rocas al igual que el musgo.
Este tipo de sedum está especialmente indicado para plantas de acento debido a su pequeño tamaño y sus pocas exigencias a la hora del cultivo.
Después de algunas horas de subida y casi dar por perdida la oportunidad de ver sabinas.....la tenía justo detrás de mi. Hay que decir que al no tener un clima extremo, estos arbustos se conservan muy bien y no gozan de ninguna característica que las haga aptas para bonsái...una suerte para ellas...
También fue una grata sorpresa encontrar estos crocus brotando del suelo.
Una vista de lo que dejábamos tras nosotros.....
.....Y otra de lo que había aún por delante....
Afortunadamente (para mí), la excursión terminó ahí e iniciamos la bajada. Una mañana bien aprovechada en la que cumplimos nuestros objetivos e hicimos ejercicio....¿que más se puede pedir?.
Saludos.