Hace un tiempo en una visita a casa, Guerao me enseño una pagina en la que arte y bonsái van muy unidos, en esa linea hoy nos deja una reflexión muy interesante:
A menudo nos encontramos en los foros con novatos, y menos novatos, que, angustiados, preguntan ¿Qué hago para que mi arbolito parezca un bonsái? o bien ¿Qué hago primero, podar o trasplantar? Todos tenemos la necesidad de planificar las intervenciones que realizamos en cada uno de nuestros árboles, pero hay al
go que precede a la técnica. Esto es la idea de lo que queremos conseguir. Decía el maestro Kimura en una entrevista que él era un artista y que su medio de expresión artística es el bonsái. Sin duda, todos estaremos de acuerdo en que cualquier bonsái creado por el "Mago" es una obra de arte, pero a veces olvidamos (o nunca hemos sabido) que cuando nosotros trabajamos un arbolito estamos creando también una obra de arte. Ahora bien, ¿qué entendemos por una obra de arte? Simplificando, podríamos decir que el arte es transmisión, transmisión de sentimientos, de conocimientos o de lo que sea, y una obra de arte es, consecuentemente, un objeto que nos transmite algo. Hay obras de arte que nos transmiten afecto o rechazo, admiración o cualquier otro sentimiento, y la intención de transmitir es quizá más importante que la técnica. Mucha gente piensa que un artista es un ser extravagante poseído por un espíritu artístico que le lleva a dar cuatro brochazos sin ton ni son y ¡oh maravilla! aparece la obra de arte, pero cuando un pintor, por ejemplo, da la primera pincelada sobre un lienza en blanco, antes ha realizado decenas de bocetos sobre el cuadro y sobre sus detalles, y antes aún, ha madurado en su cabeza lo que nos quiere transmitir: la belleza de la diosa Afrodita o la tragedia e indignación por el bombardeo de Guernica, por e
jemplo. Si extrapolamos esta reflexión a nuestro pequeño mundo podemos afirmar que lo primero de todo a la hora de crear un bonsái es tener claro lo que queremos transmitir, bien sea la idea de fuerza, o de plenitud, la placidez y quietud del otoño o la lucha contra los elementos. Una vez tengamos claro nuestro objetivo, lo que queremos expresar, lo demás es fácil y consiste simplemente en aplicar el cultivo y las técnicas de modelado para transmitir, a través del árbol, aquello que pretendemos. Por ello, es un error preguntarse ¿qué hago con este árbol?, en vez de decir ¿cómo puedo transmitir lo que siento? Sobre arte y bonsái hay una página estupenda de Andy Rutledge que os recomiendo:http://www.andyrutledge.com/book/
saludos.
2 comentarios:
Muy bonito y acertado
Para mí no hay arte si no hay belleza. No concibo el arte como vehículo para hacer sentir al observador miedo, asco, provocación negativa …
Belleza que es capaz de conectar nuestra percepción sensorial con esa parte de nuestro cerebro en el que las sensaciones nos aportan algo extraordinario, fuera de lo común.
Esto os lo que me engancha en bonsái, lo que me anima a seguir a pesar de lo sacrificado que es.
Pero no cualquier bonsái es arte: el autor (aficionado) puede esforzarse en trasmitir; y según su talento y el dominio de la técnica que posea podrá lograrlo o no. Vale la pena intentarlo. Hay que esforzarse y mejorar.
Arturo.
Publicar un comentario